14-12-2011
Irán. Teherán tensa la cuerda con la captura de un avión no tripulado y las acusaciones contra 15 «espías»
El avión especializado en espionaje RQ-170 Sentinel es lo mejor que ostenta Estados Unidos en aparatos drones, las aeronaves no tripuladas por humanos. Es el instrumento favorito de Washington para espiar en las contiendas bélicas en Irak y Afganistán, y en esa otra gran guerra contra el terrorismo que representa Al Qaeda. Hoy, un RQ-170 se exhibe como trofeo por la televisión pública de Irán. Millones de iraníes lo vieron y sintieron orgullo por su país.
La captura la semana pasada por parte de Teherán de un avión espía que sobrevolaba el espacio aéreo iraní aumentó la escalada de tensiones de los últimos días, siempre a propósito del programa nuclear de Irán que Occidente e Israel creen que tiene fines bélicos. Los iraníes aseveran que buscan, simplemente, generar energía.
El presidente de EEUU, Barack Obama, pidió el lunes la devolución y, obviamente, se la negaron. El ministro de Defensa iraní, el general Ahmad Vahidi, dijo que el avión espía no tripulado «ya es propiedad de la República Islámica de Irán». El militar precisó que «Teherán decidirá lo que va a hacer» con el RQ-170, fabricado con tecnología «indetectable» y con los más modernos equipos electrónicos de reconocimiento y espionaje.
Vahidi dijo que no podía dar más detalles de los facilitados hasta ahora sobre el avión, que consideró «uno de los logros científicos más destacados de Estados Unidos».
En medio de este asunto, Obama se enteró también que las autoridades judiciales iraníes presentaron acusaciones contra 15 espías «estadounidenses y sionistas» que trabajan para Estados Unidos e Israel en Irán. Como suele suceder, no brindaron más detalles sobre los sospechosos.
Tampoco se conoce si entre estos se incluye a alguno de los 12 supuestos agentes que Teherán informó en noviembre que había arrestado por tener nexos con la CIA o el Mossad, las oficinas de espionaje de Estados Unidos e Israel, respectivamente.
Acá o allá
Estados Unidos dijo que perdió el aparato en el oeste de Afganistán y que nunca ingresó a Irán. El gobierno iraní, por supuesto, afirma lo contrario. Dice que lograron dar con el avión gracias a los servicios de inteligencia, quienes interceptaron el sistema del aparato para hacerlo aterrizar. Pero las autoridades estadounidenses dicen que este cayó por una falla, no porque Irán lo haya derribado. Desde entonces, Teherán alardeó de que la captura del avión robot fue una victoria nacional y mostró el aparato casi intacto, con forma de nave espacial, en la televisión del Estado.
El lunes, Irán dijo que sus especialistas están a punto de terminar la decodificación de los datos cibernéticos del RQ-170. Los iraníes, además de llegar a una tecnología desconocida, tienen interés en términos mercantiles. En tanto, Rusia y China han pedido autorización para examinarlo.
«Amén de su valor como laurel de victoria, la posesión del RQ-170 le permite a Irán acceder a sus secretos tecnológicos o vender esa posibilidad a un tercer país. China está muy interesada en dos aspectos de los drones estadounidenses: la pintura que consigue que los radares no puedan detectarlos y la óptica que permite a aquellos que los manejan a mucha distancia tener excelentes imágenes de los objetivos. En cuanto a los datos, se supone que están bien encriptados», señaló un análisis del diario El País de Madrid.
Lo cierto es que la CIA admitió que sufrió inconvenientes en Irán. En esta línea de misterio y espionaje, aún no están claras las muertes violentas de científicos iraníes y las explosiones en centros militares acontecidas en Irán en las últimas semanas. Pero en estos casos, Teherán no culpa a Estados Unidos ni a Israel de respaldar esos hechos. Quizá pensando en que hacerlo podría denotar cierta debilidad en un régimen que quiere mostrarse fuerte ante el mundo y capaz de llevar adelante su programa nuclear pese a las advertencias y las sanciones de Occidente.
La guerra de los drones
14/Dic/2011
El Observador